TRABAJO FINAL DE INVESTIGACIÓN Y DOCUMENTACIÓN.
Los Caminos De La VIda.
1 INTRODUCCIÓN.
Las personas, desde tiempos inmemorables, han tenido que realizar movimientos migratorios por distintas razones:
- - Los primeros bípedos eran nómadas, cada determinado tiempo cambiaba de lugar. Estos fueron lo primeros emigrantes
- - Ya en la Edad Media fueron muchos los caballeros que tuvieron que dejar sus castillos por motivos de hambre, pues estos no tenían nada que comer.
- - En la época de los Reyes Católicos, los árabes tuvieron que dejar la Península Ibérica, pues se sentían amenazados.
- - Mi padre, un hombre actual, ha tenido que huir de su patria, Colombia, pues primero buscaba un futuro mejor para su familia, después porque su situación económica no era la más favorable y finalmente porque se sentía amenazado por unos narcotraficantes.
Mi padre es una persona que ha estado en más de 6 países, ha vivido en más de 165 domicilios y en más de 50 barrios distintos. A lo largo de su vida ha tenido que cambiarse mucho de casa.
El objetivo de este trabajo consiste en demostrar porque una persona emigra. Demostrar también que son muchas las personas que tienen que cambiar de lugar para continuar viviendo.
2 HISTORIA.
Colombia, país de nacimiento de mi padre, se caracteriza por una acentuada diferencia de clases, producto de la supremacía de los criollos blancos sobre los nativos y mestizos desde el tiempo de las colonias. Los criollos lideraban tanto las gestas de independencia como la organización política y social de la colonia.
Mi padre nació en un pequeño pueblo denominado Tuluá. Este se encontraba a unos 100 km de Culi, la tercera ciudad más grande del país. Tuluá se fundó gracias a un asentamiento de indios tulues, de ahí su nombre.
El día en que nació mi padre, allá por los años 60, ya finalizada la guerra del Vietnam, era un día lluvioso, símbolo de buen augurio para los indios tolues.
. El progenitor de mi padre, Gilberto Giraldo Etxebarría, y su madre, Nelly López, no duraron mucho con su relación, pues mi abuelo era todo un Don Juan. Gilberto Giraldo tuvo en total 18 hijos de 8 mujeres distintas.
Mantuvo relaciones con algunas mujeres de pocos meses, con otras se mantuvo algo más de un año mientras que con otras permaneció de 5 a 6 años.
Mi padre al nacer fue abandonado por su madre quedando al cargo de su abuela paterna. Juan Carlos Giraldo López creció rodeado de sus hermanos y de los lujosos viajes a distintas fincas las cuales costeaba mi abuelo gracias a la cómoda posición de la que disponía. Gilberto, amasó bastante dinero pues les llevaba la contabilidad a algunos narcotraficantes de conocido renombre en Colombia. Se dedicaba a blanquear el dinero mediante Testaferros. Los Testaferros son personas que se dedican a comprar propiedades a su nombre con el dinero de otras personas, en este caso con el dinero de los narcotraficantes.
Para explicar la historia de mi padre previamente tendré que comentar la de la familia Giraldo. La familia Giraldo tiene origen español. Origen noble en la orden de Santiago de 1679. Francisco Giraldo Lopo, al que se considera descendiente del conquistador Gil de Estupiñón. Residió en la ciudad de Arma y se casó con doña Francisca Punta. El fundador de la ciudad de Buga, Giraldo Gil de Estupiñón dio origen al apellido en Colombia. Se podría decir que Giraldo Gil de Estupiñón y su mujer habitaron en Colombia y gracias a ellos yo hoy puedo contar esta historia.
3 LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA.
Para empezar a contar el recorrido de mi padre tendré que comenzar por su infancia. Dicho periodo de tiempo transcurrió sin apenas percances. Cada 15 ó 20 días, el padre de mi padre, es decir, mi abuelo, se llevaba a todos sus hijos en un camión al mar, al río o a las numerosas fincas que poseía. Juan Carlos vivió unos años en Tulua pero tuvo que trasladarse a Buga por motivos de escolarización, pues en su antiguo colegio no quedaban plazas de matriculación para ese año por lo que se tuvo que ir a Buga donde pudo realizar el curso sin ninguna complicación. En Buga vivió con su madrastra durante una temporada. Dicha madrastra se llamaba Estela Gómez. Juan Carlos no vivía muy a gusto con su madrastra pues no simpatizaban demasiado. En Buga estuvieron ese año lectivo y se fueron a otro sitio.
Ese nuevo lugar se llamaba Pamplona, un pueblo de Santander, que se encontraba al norte. Allí Gilberto Giraldo, el padre de familia, desempeñaba el oficio contable y les llevaba las cuentas a distintos mafiosos de la zona pero la cosa se vio truncada con la muerte del jefe de los jefes de la mafia. Gilberto sabía todos los trapos sucios de este y por una parte estaba siendo buscado por la policía y, por otro lado, le perseguían los demás mafiosos los cuales deseaban alzarse con el poder de la mafia, es decir, con el trono de la "narcoactividad". Gilberto decidió, aunque le doliese en el alma apartarse de la ciudad como ya en su momento se apartó Fray Luis de León aunque en este caso Gilberto no se apartó por amor sino por necesidad. En Pamplona la cosa no fue muy bien y la economía familiar no funcionó de forma prospera. De nuevo y sin querer se tuvieron que trasladar a Saravena. En Saravena la cosa le fue de cara. Dicho pueblo hacía frontera con Venezuela, y allí se compró Gilberto una gran hacienda con 400 hectáreas. Esta hacienda la dividió en parcelas donde sembraba pasto. Estas parcelas las alquilaba a los ganaderos venezolanos que pasaban la frontera, ya que el ganado acababa agotado. Este negocio fue viento en popa hasta que las F.A.R.C. (guerrilla) quiso formar parte del negocio.
Y les empezó a cobrar impuestos a todos los propietarios de hacienda de la comarca. Gilberto ganaba mucho dinero en el alquiler de las parcelas pero tenía que pagar a los numerosos trabajadores que trabajaban con él. Además Gilberto era padre de familia y tenía que alimentar a sus 18 hijos, con lo que el dinero que ganaba apenas le valía para llegar a fin de mes. Con los impuestos que empezaron a aplicar las F.A.R.C., la situación se hizo insoportable para la familia Giraldo y de nuevo tuvo que trasladarse a otro pueblo no muy lejos de allí, a unos 400 km.
El nuevo poblado al que llegaron, Cucuta, era más industrial que Pamplona por lo que el negocio de las parcelas se quedó obsoleto. Entonces Gilberto con las ganancias producidas con la venta de la hacienda se compró un gran hotel con capacidad para cerca de 200 personas. Era el más grande de la comarca. Los venezolanos en Cucuta eran mayoritarios, aunque este poblado se encontrase en territorio colombiano, ya que Cucuta era frontera con Venezuela. Gilberto permaneció tres años en Cucuta, pero esa era una ciudad muy fría. La delincuencia juvenil se empezó a expandir y la cotización del Bolívar (moneda venezolana) empezó a caer como una montaña rusa en descenso, por estos factores Gilberto de nuevo tuvo que pensar en su próximo destino y harto de estar rodando de pueblo en pueblo decidió irse definitivamente a la capital, a Bogotá. Esta era una ciudad con temperaturas no muy altas. Con unos siete millones de habitantes, esta ciudad es la más grande del país y una de las más grandes de Latinoamérica.
4JUVENTUD Y PREMADUREZ.
Juan Carlos vivía con su enorme familia en el barrio de Santa Fe, muy cerca del centro. El centro de Bogotá estaba dividido en varias zonas. Por una parte se encontraban los Giraldo, por otra los Chapineros, también estaban los Villegas y los Cartucheras. Los Chapineros, procedentes de Chapinero, eran los más violentos y, en numerosas ocasiones, se veían envueltos en peleas multitudinarias. Los Villegas, procedentes del barrio Villegas se dedicaban al tráfico de estupefacientes, y controlaban el centro de Bogotá. Se podría decir que eran los más temidos pues poseían mucho poder adquisitivo, capaz de comprar a policías, políticos, etc. Por otra parte nos encontramos con los Cartucheras procedentes del Cartucho. Este barrio es el de las personas que tenían algún vicio, y casi nunca se veían envueltas en peleas. Pero era mejor no acercarse por este barrio pues no dudarían en atacar.
Los Giraldo era el "combo" de Juan Carlos, es decir su banda juvenil. La mayoría de la banda eran familiares salvo alguna excepción. Los Giraldo eran los nuevos del barrio, y los Chapineros querían acometer contra ellos por que creían que los Giraldo les estaban quitando adeptos y territorio.
Los Chapineros en cierta ocasión robaron dos motos de Wilfer, primo hermano de mi padre. Se podría considerar que este fue el detonante que provocó la guerra entre las dos bandas. Los Giraldo decidieron quedar con los Chapineros en un parque para decidir de forma violenta quién se tenía que ir del centro y buscarse otro hábitat. La pelea se concretó a las 23:00 h. aunque a la pelea solamente acudieron Juan Carlos y cuatro de sus hermanos, pues los demás a los que consideraban valientes, se acobardaron. Juan Carlos de repente vio aparecer a 50 o 60 personas con numerosos bates de béisbol y cadenas. Al ver esta imagen, Juan Carlos se quedó perplejo y por primera vez en su vida creía que su vida corría peligro. Gilberto Giraldo, hermano de mi padre se las ingenió y logró convencer al jefe de los Chapineros para que lucharan cinco contra cinco y así sería más justa la pelea. En definitiva, mi padre y sus hermanos salieron malparados. Cuando su abuelo se enteró de lo sucedido, a lo que no había prestado mucha atención porque pensaba que era un juego de niños, decidió de nuevo trasladarse a otro sitio, pero esta vez no había sido por motivos de dinero, sino porque sus hijos corrían peligro. Gilberto decidió trasladarse a la selva amazónica pues le habían contado que la siembra de la cocaína estaba siendo muy bien pagada y cogió todas sus posesiones y emprendió rumbo a la selva.
Juan Carlos emprendió el viaje a la selva con sus hermanos. Al llegar a su nuevo hábitat, la selva, se dieron cuenta de que todo era diferente y no se parecía en nada a la vida en la ciudad. No había luz eléctrica ni agua corriente. Tampoco había supermercados donde comprar comida. Al principio Juan Carlos tenía que recorrer andando con sus hermanos seis horas para ir al pueblo más cercano para encontrar víveres. En el camino se encontraban con todo tipo de riesgos, desde anacondas, panteras, arañas venenosas, escorpiones, etc., hasta guerrilleros y psicópatas. Santanderiano, se le denominaba a Julio Trujillo que se dedicaba a matar a personas por placer y a enterrar a sus víctimas con un pie fuera de la tumba, pues este pensaba que allí donde iba no necesitaba piernas.
Con el tiempo, Juan Carlos Giraldo fue creciendo y a la misma vez se fue acostumbrando a la vida en la selva amazónica. Juan Carlos conocía su territorio de cabo a rabo. Para muchos la selva es un lugar fácil de perderse pero para él era un lugar pequeño pues se conocía la selva como la palma de su mano. Convivió con muchos indígenas vecinos suyos. Estos le echaban mucho picante a la comida, a la que estaban acostumbrados. En cierta ocasión Juan Carlos no pudo ir al pueblo a por víveres y tuvo que comer serpiente hecha por los indígenas. Juan Carlos y sus hermanos por poco sufren una intoxicación pues el arroz les había hecho vomitar todo el picante que habían ingerido. Juan Carlos ya de 21 años de edad, agradecido por la hospitalidad y servidumbre recibida por los indígenas decidió contratar a Ambrosio, el único indígena que hablaba español, para trabajar en la siembra de la cocaína. Gilberto Giraldo Etxebarría no permitió que sus hijos sembraran cocaína hasta ya cumplidos los 20 años, pues quería que disfrutaran de su juventud, ya que pensaba que esta época no se puede volver a vivir nunca jamás, y ya que tendrían tiempo de trabajar más adelante en la vida.
Juan Carlos y sus hermanos comenzaron ya con 21 años a sembrar cocaína. El único inconveniente que encontraron en la siembra de la
cocaína es que no siempre salía bien y si la cosecha salía mal, tendrían que esperar tres meses para volver a sembrar. En ese periodo se tendrían que apretar el cinturón y no podía comprar alimentos, sino que tenían que cazarlos.
Por los pocos indígenas que tenían contratados no era problema pues los indios no conocían el valor del dinero y para ellos 50 pesos era mucho, por lo que de cierta forma los indígenas eran explotados por la familia Giraldo. Ambrosio, el indígena, un día quería cobrar los 50 pesos que le correspondían por su labor, pero Gilberto Giraldo en ese momento del cobro no tenía suficiente dinero así que no le pudo pagar. En consecuencia, Ambrosio para desquitarse por lo sucedido apuñaló a mi padre, dejándolo al borde de la muerte. La existencia de curanderos cerca de la casa facilitó la intervención por parte de estos a Juan Carlos salvándole la vida de forma milagrosa. Ambrosio, por miedo a lo sucedido y también por miedo a las represalias que pudiera tomar la familia Giraldo, huyó hacia Brasil.
Todo iba muy bien, la producción de cocaína era todo un éxito, la selva era para la economía familiar como Lourdes para los devotos y parecía que el dinero ya no iba a escasear a la familia. Hasta que un trágico día por allá por el año 1984 se presentó en la finca el coronel de las F.A.R.C. Este hombre le pedía a mi abuelo un 70% de los beneficios conseguidos con la siembra de la cocaína, pues supuestamente esos terrenos le pertenecían. Esta decisión de hacer partícipe a las F.A.R.C. era muy peligrosa, pues por una parte si no colaborabas dándole tus beneficios seguramente te matarían a ti y a toda tu familia. Por otra parte, si colaborabas estarías en el punto de mira del ejército por ser cómplice de las F.A.R.C. Es una decisión en la que la elección de una u otra saldrías mal parado, así que Gilberto Giraldo se fue a Cañojabón, otro pueblo a unos 500 Km. de allí. En Cañojabón, Juan Carlos ya no se dedicaría a la siembra de la cocaína, sino a la producción de esta.
Este era un proceso muy laborioso en el que con la mezcla de algunos líquidos inflamables como la gasolina o el amoníaco se conseguía la cocaína. En sí la planta de coca no es perjudicial y es comida por muchos indígenas para aliviar el dolor de cabeza o el vértigo. El problema de este producto es cuando se mezcla con otros productos nocivos, entonces el producto deja de ser inofensivo y se convierte en un producto tóxico.
Juan Carlos los fines de semana se iba al pueblo con sus hermanos a comer y después se iban de fiesta. En una de esas fiestas conocería al amor de su vida. Claudia Liliana Garzón era una adolescente de 15 años, de una familia humilde. Juan Carlos no dudó en confesarle su amor e invitarla a irse con su familia a Cañojabón. Beatriz Garzón, madre de Liliana, no poseía mucho dinero y tenía 4 hijos, y al ver que las intenciones de Juan Carlos eran buenas, le preparó la maleta a su hija y permitió su partida pidiéndole a Dios su protección.
Claudia Liliana pasó de jugar con muñecas a producir cocaína en unos pocos meses, pero no se arrepintió de la decisión que había tomado, pues era tal su amor que no le importaba trabajar. Al poco tiempo quedó embarazada y no pudo seguir trabajando, por lo que Gilberto Giraldo decidió cambiar de oficio, pues no quería que su primera nieta creciese entre hojas de cocaína.
De Cañojabón se trasladaron a Guaraní y allí sólo se dedicaban a fabricar amoniaco en un laboratorio. Este trabajo no duró mucho puesto que Liliana volvió a quedar embarazada y esta vez de gemelos. Juan Carlos pidió autorización de volver a la capital del país para educar a sus tres hijos, a su padre, y este le autorizó y como no quería apartarse de sus nuevos nietos volvió con toda la familia a la capital.
5 MADUREZ
5.1 Guardaespaldas
Juan Carlos no trabajaba en Bogotá pues después de tantos años había ahorrado algo de dinero con lo que sobrevivir. Poco tiempo después en el año 1995 Gilberto Vázquez, hermano de mi padre, ganó la lotería. Al instante contrató a todos sus hermanos a su servicio. A las mujeres las puso en la oficina y a los hombres de guardaespaldas. Gilberto conocía perfectamente el mundo de la cocaína pues de joven había tratado con ella.
Empezó a mandar 5 Kg. de cocaína en una caja hacia los EE.UU., esto no dio fruto pues la caja se perdió. Entonces, Gilberto mandó a una mula. Las mulas son aquellas personas que se introducen cocaína en su cuerpo para transportarla fácilmente en los aviones. El negocio de las mulas iba viento en popa y en pocos meses Gilberto triplicó su dinero gracias al narcotráfico. La adquisición de tanto poder y dinero era envidiada por otros narcotraficantes que decidieron acabar con la vida de Gilberto. En un viaje de negocios en el que Gilberto compró una finca, dos personas en una moto atentaron contra su vida y contra la de su hermano Juan Carlos. Los dos sicarios hicieron múltiples disparos dejándolos prácticamente muertos. Gracias a la habilidad de Juan Carlos lograron sobrevivir aunque a Gilberto un serio disparo en el páncreas le dejó con diabetes y a Juan Carlos un disparo en el hígado le imposibilitó beber alcohol de por vida. Gilberto en una venta de un concesionario de coches fue estafado por otros narcotraficantes. Mi abuelo agradeció a Dios que su hijo no salió de la narcoactividad muerto o en la cárcel, se podría decir que Gilberto fue la primera persona en salir vivo de la narcoactividad.
5.2 Restaurador.
Juan Carlos, al quedarse sin trabajo de guardaespaldas, y al tener que alimentar a tres hijos, se fue con su familia a Chicoral, un pueblo de no más de 30 habitantes, pero muy visitado por su producto estrella, el salpicón. El salpicón es un alimento formado por más de 15 variedades de frutas diferentes, es algo parecido a una ensalada de frutas. Juan Carlos tardó poco en aprender a fabricar este alimento y se dedicó a vender dicho manjar. El inconveniente de este alimento es que en dos semanas ya no se podía consumir, pues las frutas perdían su madurez. Por este motivo, Juan Carlos decidió no producir más salpicón puesto que no le salía rentable. Juan Carlos, al igual que había hecho su padre en numerosas ocasiones, se trasladó de nuevo a la capital. En Bogotá, el trabajo era insuficiente por lo que estuvo más de 4 meses sin trabajar.
5.3 Carnicero.
Juan Carlos y gracias a su padre consiguió un puesto de empleado en una carnicería. La carnicería daba mucho dinero y su dueño, harto ya de vender carne y con ganas de jubilarse le vendió la carnicería a Juan Carlos por un precio muy asequible. Todo iba muy bien pues alimentaba a su familia de la carne que vendía y todo lo que vendía eran beneficios. Los sábados por la mañana enfrente de la carnicería, Juan Carlos se sacaba un asador argentino y vendía carne a los numerosos camioneros. La carnicería estaba situada en un parking de camiones por lo que los camioneros después de un largo viaje, se dejaban mucho dinero en carne asada. Los miércoles, por la compra de 2 kg. De carne se regalaban medio kilo de pollo, por lo que los miércoles eran el día de más rentabilidad. Toda esta prosperidad llegó a su fin cuando fue acusado no por la policía sino por los familiares de la fallecida como cómplice y tuvo que huir puesto que su vida y por primera vez la de su familia corría peligro. Así que un día a las 5 de la mañana dejó el barrio de Suba y se refugió en Bosa, otro barrio a unos 50 Km. de allí. Juan Carlos no tuvo más opciones y vendió la carnicería por muy debajo de su valor económico perdiendo el dinero invertido en la carnicería.
5.4 Agricultor.
Juan Carlos al cambiarse de barrio, cambió también su situación económica. El dinero que caía del cielo con la carnicería se había transformado en deudas. El alquiler de la nueva casa ya hacía dos meses que no se pagaba. El tendero de la esquina ya no fiaba más alimentos. La luz y el agua fueron cortadas. La situación en la que estábamos viviendo nunca antes se había vivido. Juan Carlos entonces se le ocurrió irse a una finca en Puerto Limón (Meta) que estaba en posesión de su padre, siendo esta una de sus últimas posesiones que no le habían sido arrebatadas por la mafia. Juan Carlos emprendió el viaje solo, pues no quería arrastrar a toda su familia a un futuro incierto.
En Puerto Limón las cosas no se le dieron muy bien, pues los terrenos de la finca que eran unas 20 H estaban abandonados. Juan Carlos se puso manos a la obra y pidió ayuda a agricultores vecinas para que le enseñasen a sembrar sandía que era lo más barato para sembrar. Mientras que todos los agricultores utilizaban tractores para arar, Juan Carlos utilizaba dos vacas que tiraban de un arado por lo que tardaba más de 2 meses arando. Cuando los demás agricultores tenían ya los primeros brotes, Juan Carlos estaba sembrando por lo que la ventaja era evidente. Abastos, el lugar donde compraban las frutas provenientes del campo y solían comprar las primeras cosechas. Juan Carlos sabía que si no se daba prisa toda su cosecha se iría a la basura, y tendría que pagar a los fiadores de abonos y semillas con sandías y estos tomarían represalias hacia él. Juan Carlos no perdió la esperanza y sembró 20 H sólo, a destajo quedando en pocos meses muy flaco y envejecido debido al cansancio. Mi padre hizo todo lo que pudo pero no llegó a tiempo. Un agricultor vecino le propuso un 40% de beneficios si aceptaba a venderle la sandía a él. Aún sabiendo que perdía dinero aceptó, pues prefería perder parte del dinero antes que no ganar nada.
Este agricultor, llamado James, se hizo muy amigo de mi padre y le propuso hacerse socios, es decir 50% y 50% y Juan Carlos aceptó. La siguiente cosecha no se hizo esperar y los beneficios fueron extraordinarios así que Juan Carlos se trajo a su familia para que estuviesen con él.
Juan Carlos pronto recobró su estado natural, ya que comía bien y no trabajaba mucho. Con el dinero recaudado compró un tractor decente y dio la entrada de una nueva casa en el pueblo. Los días que no trabajaba, Juan Carlos se dedicaba a pescar en el río y muchos días comíamos pescado gratis en casa. Todo era felicidad y buenos tiempos pero como dice el refrán: "Tiempos de calma, malas noticias". En Bogotá mientras tanto Gilberto Giraldo Etxebarría se debatía entre la vida y la muerte. El 28 de noviembre de 1999 a falta de un mes para llegar al milenio, Gilberto pereció dejando a 18 hijos huérfanos. Este acontecimiento hizo partir a Juan Carlos y a su familia a la capital vendiendo la casa en la que estaban para costear el funeral de su padre. Puerto Limón quedó relevado a un segundo lugar y solamente íbamos allí a veranear. Los terrenos quedaron a cargo de un empleado.
5.5 Pintor.
Cuando Juan Carlos volvió a Bogotá en el año 2000 le propusieron pintar la casa del vecino y sin saber casi nada de pintura, la pintó. Amigos de Juan Carlos, al ver que éste se desenvolvía bien al pintar le consiguieron un puesto en una empresa de pintura. Juan Carlos encontró en la pintura más que un trabajo, un hobby. La pintura no daba mucho dinero pero con lo que ganaba más lo que se daba la sandía proveniente de la finca era suficiente. La situación se agravó cuando los paramilitares, otro grupo armado de Colombia quería matar al cuidador de la finca de Juan Carlos pues le acusaban de ladrón. José, conocido por todo el pueblo "Tronco" por su robustez, hizo sus maletas y al alba salió sin dejar rastro dejando las tierras abandonadas como al principio y sin producir.
La situación económica se agravó, pues ya no entraban beneficios provenientes de las sandías ya con lo poco que ganaba Juan Carlos de pintor tuvo que dejar ese oficio.
Todo dio un vuelco inesperado cuando un amigo suyo, William Orozco, le propuso venirse a Europa, donde las cosas iban mejor.
6 ACTUALIDAD.
En la actualidad, Juan Carlos Giraldo López está viviendo en España, más concretamente en Requena. Se trasladó a este país en el año 2001 y desde entonces aún no ha cambiado de lugar. Lo cual me ha dado a entender que en un sitio tranquilo donde no hay inseguridad no es necesario cambiar continuamente de casa. Requena es un lugar situado en la Comunidad Valenciana, al este de España. Este lugar es muy tranquilo y en 9 años no ha cambiado de ciudad mientras que en Colombia en 9 años cambió más de 6 veces de país.
Juan Carlos ha visitado Francia, Alemania, Andorra pero esta vez no lo ha hecho para huir o esconderse sino por ocio y al hacer esto por diversión encuentras más atractivo viajar.
7 META.
Todas las personas por diversos motivos en la vida, tienen que inmigrar hacia otro lugar. Lo curioso y característico de todas estas personas es que siempre están cambiando de lugar hasta que encuentran un sitio en el que se encuentran a gusto. Este trabajo ha sido realizado para intentar convencer a todas las personas que la vida tienes que conocer otros países y lugares hasta que encuentres tu sitio adecuado y no te quedes enjaulado en tu ciudad como lo hizo Kant.
"SIEMPRE HAY QUE SACAR EL BILLETE DE IDA PERO NUNCA EL DE VUELTA" Fabián Giraldo


